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¿Qué será de nosotros si “los hemos perdido de vista” como ciudadanos?

por Lic. Mirta Rivero / Lic. Andrea Fortino. Colegio de Trabajadores Sociales Distrito La Plata

La Plata, julio de 2009.

 

La situación  de la niñez en la Provincia de Buenos Aires nos ha hecho comprender que no alcanza con buenas leyes, ni Convenciones con rango constitucional, ni proclamaciones, ni discursos bien armados.

 

La realidad de la niñez en la Provincia nos obliga a repensar criterios históricamente adoptados en un tema que no se alcanza a dimensionar por quienes tienen la responsabilidad de implementar políticas públicas para proteger a nuestros jóvenes y niños. Hoy observamos que la clase política dirigente invisibiliza la lucha que ha significado el cambio de paradigma en la infancia, pero hemos observado con mayor preocupación que los funcionarios asignados a la tarea específica de construcción de la política pública actúan deliberadamente con la intención de construir un estado de confusión  para afianzar la indefensión. Dicho estado  de incertidumbre creada, impide confeccionar diagnósticos claros, arrastra a no preveer  el presupuesto y mucho menos diseñar las modalidades de prestaciones y el alcance de los recursos humanos que se requieren para afrontarlos.                  

 

Por lo tanto hablar de universalidad de derechos sin haber  conformado aún un diseño operativo,  que ágilmente muestre la población en riesgo y de las acciones del Estado en relación a los que pretende cuidar cuando aplica medidas restrictivas, de abrigo o asistencia, claramente no se trata de un hecho político  accidental. Nos consta que el recurso de funcionarios de línea ha quedado reubicado en la grilla operativa,  y ello nos indica que estamos en presencia de un recurso humano que conoce y sabe de qué trata el abordaje integral de derechos. Nos preguntamos se trata de ¿funcionarios responsables o culpables? Aquí no hay ingenuidad atribuible a la ignorancia. Se trata de un plan estratégico para no revertir las prácticas del patronato, especializándose cada vez más en asociar la política de promoción y protección de derechos en un problema de seguridad y no de justicia.                                                         

 

Hasta hace menos de un año admitimos que era necesario transitar por un período de acomodamiento de las estructuras, pero en esta coyuntura actual  la proyección de las medidas cautelares o protectivas son claros indicios de estar en presencia de una maniobra que en nombre de la “transición” se siguen acuñando  prácticas que desalientan cualquier iniciativa y el Estado aparece como la figura de control o monitoreo de lo que ni siquiera ha intentado construir.

 

Estamos viviendo un momento de fuerte peligrosidad para la democracia, porque sólo estamos pudiendo construir reflexiones y pronunciamientos con la libertad residual que circula aún, y que ha sido acumulada en algunas instituciones en virtud del desarrollo de ciertos procesos históricos. Hoy nos preguntamos ¿nos hemos dado leyes para no aceptarlas?  Si quiero ser libre no puedo limitar mi libertad sólo a mi reflexión (C. Castoriadis - 1992). 

 

Tal vez debamos darnos la oportunidad de impulsar aquellas instituciones que nos permitan participar del poder, pero para ello hacen falta sujetos libres, pero no deberé pensarlo como un experto, profesional, funcionario, dirigente, sino como ciudadano.

 

Si les restringimos derechos a los niños y jóvenes de nuestra ciudadanía, lo que he producido es menos autonomía, y menos democracia. Tenemos que eliminar la obscenidad de la política. Y los funcionarios que hoy  ocupan lugares estratégicos en la Subsecretaría de Niñez de la Provincia de Buenos Aires, y muchos intendentes con sus respectivos asesores en la materia  al no aplicar la Ley, están deliberadamente perforando la reflexión consciente del pueblo en su conjunto. Un hombre que conoce sus leyes sabe que hacer con ellas, y eso le permite crear. Por eso seremos autónomos como sujetos, porque somos capaces de decir ESTE ES MI DESEO: quiero pibes con capacidad de pensar libremente.

 

¿Que será de nosotros si “los hemos perdido de vista” como ciudadanos.

 

Cuando:

 

- se traslada desde los Servicios Zonales la responsabilidad a los Servicios Locales municipales sin presupuesto ni personal suficiente, expulsando fuera del sistema a miles de niños.

 

- la política de la Niñez se encuadra en un tema de Seguridad y no de Justicia.

 

- la promoción y protección pasa a ser un concepto que se define por la inexistencia de recursos humanos y materiales, desatendiendo a los niños "sujetos de derechos" pero objeto del abandono del Estado.

 

- los organismos de Control del Estado no fiscalizan el destino de los fondos designados para las políticas públicas de infancia (Fondos de Fortalecimiento de Programas).

 

- no se cuenta con programas que puedan dar respuesta a la problemática actual.

 

- los servicios locales incumplen los convenios de adhesión al SPPD por falta de recursos y personal.

 

- No reconocen la labor de los trabajadores que operan diariamente con pibes en riesgo.

 

- No admiten que hace falta un registro integral para asignar el presupuesto con menor margen de error.

 

- Seguimos permitiendo este sistema de alta al terror estaremos dando lugar a quienes expresan como única bandera de su propuesta partidaria a la seguridad, la mano dura, la baja de edad de imputabilidad. Estaremos siendo responsables de que el pueblo elija a los oportunistas, a los que creen que todo se resuelve matando a los pibes y pagando guardia privada en los country.

 

- No avanza en una correcta implementación de las leyes vigentes, creando reformando y/ o fortaleciendo los dispositivos existentes.

 

- No invierte socialmente, y sin un debido enfoque de derechos, el actual sistema de promoción y protección no es viable.

 

Por estas y muchas razones más hemos perdido de vista a los ciudadanos, y a aquellos que poseen mayores desventajas, la mirada será apenas una sombra tardía.

 

“…..la visión de Michael Foucault en relación a qué niños y niñas son víctimas de la bio política del control disciplinario o de la construcción de su subjetividad como sujetos "sujetados". El enfoque de derechos no escapa a su vez, de lo que Giorgio Agamben denomina “Estado de Excepción” en el que la ley incluye y excluye al mismo tiempo a quienes supuestamente debería defender. Siguiendo a Agamben surge el “Niño/a Sacer” como aquel que desde tiempos antiguos puede ser sacrificado o disciplinado y nadie puede ser condenado por esa situación. Para superar el estado de indefensión en que se encuentran niños, niñas y adolescentes se plantea una estrategia basada en un adecuado equilibrio entre autonomía y heteronomía en los procesos educativos y en una lucha política continua por la conquista de sus derechos.”  (Infancia e Indefensión de Eduardo Bustelo).